Esos pequeños placeres que me alegran el día

Desde que vi Amelie, siempre me picó la curiosidad por hacer un alto en mi día a día y pensar en qué detalles o gestos me llenaban y hacían que se dibujara una sonrisa en mi rostro sin apenas darme cuenta. Desafortunadamente siempre acaba siendo un pensamiento fugaz que pasa por mi cabeza y que al cabo de unos segundos, olvido. La vida, el trabajo, las obligaciones, el ocio… siempre hay algo que prioriza mi tiempo y dejo pasar esos momentos ‘Amelie’ —hasta hoy— porque he decidido no dejar pasar más el tiempo para crear mi pequeño recopilatorio homenaje hacia esas pequeñas cosas a las que normalmente no les doy importancia, pero están ahí para hacerme sentir mejor. ¿Empezamos?

 es la culpable de mi entrada

Esta señorita es la culpable de mi entrada

1. Que llegue el metro justo cuando estoy caminando por el andén. Ya ves qué tontería, pero me hace ilusión el hecho de que lleguemos bien sincronizados en un mismo periodo de tiempo. Esto también se aplica a la parada de un autobús, qué gozada llegar y que se abran las puertas del vehículo.

2. Comer un bollito relleno de cacao y que realmente esté relleno de cacao. Aquí me remonto a la infancia cuando me compraba un “bollycao” y resultaba difícil saborear el chocolate entre toda la masa del bollo.

3. Encontrar una oferta “oculta” en una tienda o por internet y compartirla con la gente. Es muy gratificante observar un artículo al que le tenía puesto el ojo y ver que tiene un gran descuento, si es algo del que un amigo está interesado, todavía es más gratificante avisarle.

4. Encender la radio y justo suene una canción que me guste. Sonrisa al instante. Aquí hay otra variante. Preguntarme por una melodía de la que no sé quién la canta ni cómo se llama y la escuche al sintonizar un canal. Qué gozada, a cazarla con el ¡Shazam!

5. Correr en la cinta del gimnasio y darme cuenta que he aumentado mi resistencia con respecto al día anterior. A veces me pongo pequeñas metas, “¡Venga! he aguantado 12 minutos corriendo del tirón, a ver si mañana aguanto 16”. Cuando lo consigo, me siento un poco más deportista.

6. Ver que una película de la que no me esperaba gran cosa, me sorprenda gratamente y posteriormente no pueda dejar de recomendar. Me pasó recientemente con ‘Coherence’, si os gusta la ciencia ficción y los bucles espacio-temporales, id a por ella.

7. Acertar de pleno con un regalo. Ver la sonrisa sincera de esa persona al sorprenderla con algo que realmente le hace ilusión. Y al revés también, que regocijo cuando me dan cualquier detalle y descubro que esa persona sabe lo que realmente me llega.

8. Brindar por algo en lo que creemos. La complicidad, la amistad, el amor, las bromas, el sarcasmo… todo se puede decir con la mirada y un buen brindis entre gente conocida.

9. Que me hagan partícipe en una conversación sobre un determinado proyecto contándome con detalle y orgullo sus anhelos e ilusiones. Puede ser contagioso y da un subidón de energía positiva, probad a escuchar e interesaros por un tema, a mi me funciona.

10. Llenar un espacio de bultos y cajas y colocarlos de tal modo que esté todo bien ordenadito y haya hueco para todo. Vamos, lo que es hacer “un tetris”. En una mudanza, un viaje, maletero del coche, etc., siento un gran alivio cuando coloco todo de manera optimizada y no me dejo nada.

11. Descubrir la fuente de un aroma embriagador. Un ejemplo práctico; caminando por un parque, percibo un olor dulzón que me atrae tanto como para pararme y buscar su origen. Después de un rato, veo que procede de unas florecillas simplonas que de no haber sido por su olor, nunca me hubiera fijado en ellas. Marcho satisfecha por haberlas encontrado.

12. Quedar con alguien que hacía mucho que no veía y rememorar batallitas. Pues sí, sobre todo con viejos amigos de la infancia que por circunstancias de la vida veo de pascuas a ramos. Cuando coincidimos, recordamos otros tiempos y nos echamos unas risas. Impagables momentos.

13. Ver una película con determinado actor o actriz y al cambiar de canal descubrir que en otra película repite ese actor/ actriz con diferente papel. La ley de Murphy puede ser muy divertida.

14. Buscar una palabra en un diccionario y abrirlo justo en la página donde dicho vocablo se encuentra. Es raro, pero en alguna ocasión me ha pasado y siento cierta satisfacción por ello.

15. Cuando me despierto antes de que suene el despertador y descubro que puedo dormitar un rato más antes de tener que levantarme. Por temas de horarios, siempre he sido de madrugar bastante, por lo que tengo el “reloj biológico” activado sin importar el día en el que me encuentre. Así que cuando abro los ojos antes de tiempo y veo que dispongo de un tiempo extra antes de empezar el día, me recuesto feliz y contenta.

16. Llegar a casa y que mi perro esté esperándome y me haga una bienvenida por todo lo alto. Es imposible ignorar un recibimiento así, por mucho cansancio o problemas lleve encima, siempre me pararé a acariciar la cabeza de tan agradecido amigo.

17. Estar leyendo un libro antes de irme a dormir y que me enganche de tal modo que sea incapaz de apagar a luz. Esto también es aplicable a una película o serie. Disfrutar tanto de su trama que no me doy cuenta de que el tiempo avanza.

18. Y para finalizar, esto no es un pequeño placer sino el más grande, tener a mi gente cerca y saber que puedo contar con ellos siempre al igual que ellos pueden contar conmigo. Nuestros círculos de amigos, pareja y familia son lo más grande que tenemos y lo que nos hace más humanos. No os olvidéis de ellos.

Y estos son los pequeños momentos que disfruto prácticamente a diario y no les doy la importancia que se merecen. Seguramente me haya dejado muchos más en el tintero pero me doy por satisfecha con el hecho de ir recordándolos poco a poco. Seguro que vosotros también tenéis un sinfín de momentos para el recuerdo. Os invito a que los deis a conocer y los compartáis, la vida se nutre de pequeños detalles.

Dandelion

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6 comentarios en “Esos pequeños placeres que me alegran el día

  1. ¡Me ha encantado tu entrada! Adoro la peli de Amelie, es de mis favoritas y cada vez que la veo me pasa como a ti, me dan ganas de hacer una lista con los pequeños placeres que me hacen sonreír. ¡Suerte con el blog!

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  2. Ruth, leyendo tu entrada, no te lo creerás …, pero me has hecho reflexionar. Vamos en la vida tan, tan rápido que en la mayoría de las veces las cosas nos pasan desapercibidas. No saboreamos ni siquiera los instantes cotidianos. Todo lo que cuentas, te define … y espero que sea para bien porque me siento totalmente identificada. Gracias por hacer que reflexione al menos durante esos 3 minutillos que he estado delante de tus palabras. Ha sido un placer.Felicidades!!!

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